Un cover cumple la función de tapar un tatuaje que ya no te gusta, sea que esté mal realizado, haya perdido los colores mal, o se encuentre en en lugar inconveniente con un dibujo inconveniente.
Muchas veces un buen cover, o sea un tatuaje generalmente tribal y negro, que cubra el tatuaje no deseado es una solución más simple, económica, rápida y menos dolorosa que otros procedimientos médicos, como la dermoabrasión, el láser y la cirugía estética.
Conocí una persona que se había tatuado la hoz y el martillo, símbolo comunista, en el hombro a los 16 años, cuando era la época de la dictadura militar en Argentina... obviamente tuvo la necesidad vital de quitarse ese tatuaje y se lo borró un médico mediante una gran quemadura con un rodillo caliente. El doloroso procedimiento dejó una gran cicatriz de quemadura y un total rechazo por los tatuajes.
Esto no es necesario, los menores no deben tatuarse y si eres responsable, nunca te pasarán estas cosas.
Hay que tener en cuenta además, que muchas veces las personas que se han retirado un tatuaje acuden al estudio del tatuador a solicitar otro que tape las cicatrices y rastros de las intervenciones de borrado. Es por ello que no nos cansamos de repetir:
- Elije bien el diseño, que sea de tu gusto total y absolutamente, tatúate lo que tu quieras sin importar las opiniones ajenas.
- Escucha los consejos del tatuador, tanto sobre diseño, ubicación y cuidados del tatuaje.
- Acude a un tatuador experimentado que sepa lo que hace y que lo haga bien.
- Se responsable con todas estas elecciones de vida.
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